Tuve un sueño,
que no era del todo un sueño,
el brillante Sol se apagaba,
y los astros vagaban apagándose por el espacio eterno,
sin rayos, sin rutas,
y la helada Tierra oscilaba ciega,
y oscureciéndose en el aire sin luna.
La mañana llego y se fue,
y llego y no trajo consigo el día,
y los hombres olvidaron sus pasiones,
ante el terror de esa desolación,
y todos los corazones se congelaron,
en una plegaria egoísta por luz.
Lord Byron...
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